Francisco Javier Expósito Lorenzo | Escritor, poeta y periodista

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Esther Peñas entrevista a Javier Expósito

Esther Peñas entrevista a Javier Expósito LorenzoEn tiempos convulsos como los que atravesamos uno necesita no perder el aliento, abrocharse a la tierra, ver la luz. Por ello es por lo que textos como los que reúne ‘Más alto que el aire’ (Los libros del olivo) se convierten en ventanas por las que ver el horizonte y en estímulos para caminar con paso tranquilo y firme. Breviario para el alma, reza el subtítulo.

Para almas desnortadas y en camino, para almas sutiles y rotundas, para almas profanas y versadas pero, en cualquier caso, para almas atentas. Su autor, Javier Expósito, periodista, diletante de las artes, espeleólogo de todo lo humano, nos ofrece algunas claves de su primera publicación.

¿Cómo han ido surgiendo esta miscelánea de textos, que entroncan con los cuentos, con las fábulas, con los mitos, los poemas?
La génesis del libro fue el título, que me vino dado a su vez por otro libro, ‘La respuesta del ángel’, que cuenta la historia de cuatro chicos que, antes de la II Guerra Mundial, reciben la visita de una presencia que les anticipa cosas del nuevo mundo que llega; tres de esos muchacho son judíos y mueren en un campo de concentración, pero el cuarto, único superviviente, cuenta la historia en la que aparece un verso parecido al título de mi libro, que tomé como lo nuevo que viene de lo que está más alto que el aire; a partir de ese verso, me dejé guiar por la intuición de que había que desenrollar un hilo, de que había algo que escribir. Y empezaron a salir los textos a lo largo de ocho meses.

Este lo nuevo, esta epifanía, ¿ha de venir de fuera o brotar de dentro?
Lo de dentro y lo de fuera son lo mismo, aunque parte de dentro; nosotros creamos y representamos nuestros infiernos y nuestros paraísos; con los cambios que se producen y los que forjamos creamos nuestra propia realidad; por eso, la mejor manera de ayudar a que el mundo cambie es cambiándose  uno mismo, dando ejemplo con la vida propia de lo que haces, a través de las decisiones, de los actos, haciéndote responsable, evitando ese infierno.

¿Ese infierno tiene más que ver con el infierno judeocristiano o con aquel del que hablaba el Bhagavad Guita, con sus tres puertas (lujuria, cólera y la avaricia)?
Todo está muy relacionado, el Bhagavad Guita siempre estuvo presente en los místicos españoles, en San Juan de la Cruz, sobre todo, hay libros que lo analizan; es un texto que ha influido muchísimo en la adaptación de la mística de Oriente a la de Occidente, que se concentra en la necesidad de desprenderse de lo material, en la importancia de los actos, y que anima a perder ciertas comodidades que son las que lo que despiertan el miedo, que es lo contrario a la indagación en uno mismo y a tomar decisiones.

¿Cómo se vence ese miedo?
Yo no lo he vencido todavía, pero el miedo habita en nosotros desde siempre, nos lo inoculan desde múltiples ángulos en esta sociedad... miedo a perder tu casa, tu hipoteca, tu familia... el miedo se pierde independizándose de lo exterior, el miedo se pierde cuando tomas consciencia de lo que eres, de la fuerza que tienes, de la posibilidad de ser un dios mismo y crear tu propio mundo. Una vez que llegas a esa certeza, una certeza desde la fe, claro, desde la fe de que todos somos uno, rompemos esas ataduras, muchas veces intangibles, relacionadas con el no parar. El miedo se pierde cuando te empieza a dar igual lo que piensan los demás, y lo afrontas con serenidad.

Hay dos constantes que emergen una y otra vez en los textos, la luz y la oscuridad. No sé si cree que son dos momentos distintos de algo único, como en el caso de dentro y fuera, o si son dos realidades opuestas aunque complementarias.
Hay muchos matices en eso. La luz y la oscuridad, la noche y el día, el yin y el yang son elementos de pares de opuestos, pero la lucidez está en conjuntar ambas mitades que forman parte íntegra de lo mismo; el uno no existe sin lo otro, todo ser lleva una parte de sombra, de oscuridad, y el no darse cuenta de que existe, no aceptarla e integrarla con la parte luminosa es un error. El regalo de la sombra, del que hablaba Jung, transmutar la sombra para convertirla en un tesoro.

¿Cuál es el peor enemigo para el alma?
No creerse que es alma.

¿Hay más estímulos ahora que antes que nos distraen de lo importante?
Sin duda, pero además es que se provocan estímulos para que nos distraigamos de lo importante, para que no haya conciencia crítica que sea mayoría; esos estímulos nos llegan de los medios de comunicación, de las personas que manejan el poder, de los adictos al sistema, y terminan por sembrarnos más miedo. Miedo a no parar de hacer cosas.

“Esta vez decido con qué quiero conformarme”. ¿Cabe la resignación? ¿En qué momento, de haberlo, uno debe de abandonar la batalla?
La resignación como queja no cabe, la batalla sólo lo es si lo es para nosotros, pero también hay que rendirnos a veces, por encima de las circunstancias, no creernos los salvadores del mundo, rendirse y ver que no puedes más, quedarte un rato contemplando el río, que no es resignarse sino ganarse a uno mismo, tener una visión de las cosas más amplia. Hay que abandonarse a veces a la corriente del río, a veces remar, y a veces hacerlo contracorriente.

El libro se divide en una suerte de unión hipostática tripartita: luz, vida y amor...
Para ello me ayudó una idea semejante que aparece en ‘Lámparas de luz’, de Joan Mascaró, uno de los primeros traductores del Bhagavad Gita, místico y uno de los tipos a recuperar, sin duda. 'Luz' se centra en lo que llevamos dentro, en las cosas que nos suceden en lo cotidiano, en las señales que llegan, lo que nos puede dar más luminosidad a la vida cotidiana; 'Vida' es aquello que no rodea, lo micro y macrocósmico, lo cotidiano, lo esencial, la necesidad de respeto entre el hombre y la naturaleza; y 'Amor' es la sublimación de todo. El libro está concebido como una escalera, en la que el amor es la gradación máxima, aunque se pueden leer los textos de modo aleatorio.

¿Por qué Juan Manuel de Prada para escribir el prólogo?
Me parece un tipo que escribe maravillosamente, es muy profundo, pero fue casual su elección; tuvimos una comida y llevaba, por casualidad, el libro; se lo comenté, pareció interesarle, le propuse que escribiera el prólogo y lo hizo. El prólogo es estupendo, el que querría todo el mundo, con mucha enjundia y muy literario.

¿En qué estado se encuentra su alma?
Todas las almas están más altas que el aire, y todas están allí en igualdad. La mía está  en estado de conseguirse a sí misma, de integrarse en la dualidad.

Javier Expósito presentará su libro el próximo martes, 19 de noviembre, a las 19.30 horas, en el Círculo de Bellas Artes, sala Ramón Gómez de al serna, acompañado por los escritores Juan Manuel de Prada y Pablo d'Ors.

Fuente Noticia: SolidaridadDigital

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