Francisco Javier Expósito Lorenzo | Escritor, poeta y periodista

Blog Almario de palabras

Sólo el sonido de la distancia (al albur del nuevo año)

 

Al albur del nuevo año os digo que son tiempos de pico y pala. Tiempos donde si uno se descuida, acaba enmarañado en su propia sombra y las arenas movedizas lo llevan a uno a los fondos. La oposición hace su trabajo a conciencia, dentro de cada uno, y en su lugar del sueño. Todo es lo mismo, más si no somos conscientes, el sufrimiento y el dolor harán mella. Obligan a soltar y seguir soltando amarras para llegar al mar de la libertad.

Ahora, sólo el sonido de la distancia parecer servirnos de nana. Las olas meciéndose en la noche, cuando dormimos; las hojas de los árboles removidas por la brisa en verano un suspiro de alivio; el trino de los pájaros al amanecer en susurro, una promesa...Y el silencio de la Presencia, dentro, ahondándonos en el deseo de no despertar a la realidad que nos forma en sueño, hartos ya de construir y derruir muros, lejos en el horizonte.

Esta es quizá la más profunda canción de cuna de todas. La del silencio de la Presencia. Ese sonar lejano.

Aquí y allá flota, todos los días, en cada cerrar de ojos demorado, en cada inhalación manifestada de lo que es arriba a lo que es abajo, en la elevación de la voz que, a veces, oímos dentro tan apocada, tan temerosa cuando tenemos un momento de descuido y el vacío se nos cuela dentro.

El sonido de esa paz que nos duerme en la distancia, tan aparentemente lejano, nos tranquiliza, nos duerme en su reino, aunque en su no hacer nos impide acercarnos de cuerpo y palabra, habitando sólo su orilla, esa ribera del espíritu que queremos ahí, sonando un poco lejos, para saber que no ha marchado todavía y que si nos estiramos en un esfuerzo nuestro, será pisada.

No queremos sentirnos ya más incómodos, y lo oído aun lejano nos vale.

Mas no nos durmamos en los laureles que nos tiende el sueño de la realidad, conformándonos con oír de lejos, o ese sonido de la distancia un día dejará de escucharse, cuando de tanto estar al lado, acabe por dejar de ser escuchado, incapaces ya siquiera de distinguirlo, porque hayamos ya olvidado el verdadero silencio del alma que fuimos y somos. Uno y todo.  

La deriva inmortal

 

 

No puedo callar.

Acabo de ver un poco del programa de Cuarto Milenio sobre la criogenizacion en el que dos seudocientíficos afirman que sin dudarlo se criogenizarían; también las noticias del descubrimiento que puede alargar la vida a nuestros tejidos que se hizo publico el viernes pasado, y como algún científico de gran prestigio viene a decirnos que seremos la última generación de mortales...

¿Que esta pasando? Los extremos de la energia se intensifican...la sombra late fuerte también en nuestra soberbia, el uso de la tecnología y el deseo de ser inmortales; esto es, no creer que somos eternos gracias a nuestra alma, y por eso evitar la muerte como hecho en sí mismo y alargarnos la vida hasta extremos alienantes.

A mí la criogenizacion y todo lo que sea evitar nuestra muerte a cualquier precio para negarla, es un paso adelante en el descreimiento de nuestra naturaleza espiritual para alejarnos aun más de nuestras raíces y de esta Tierra en la que vivimos, donde todo nace y todo muere y vuelve a nacer en un ciclo de sabiduría espontánea. Es un paso más para negar la vida tal y como la conocemos porque la muerte es una etapa más de la vida...

Que esta ciencia de transhumanistas deje de preocuparse por un futuro cuando no nos soluciona el presente para dar una vida mejor a todos mientras vivimos lo que hemos de vivir. ¿Han reflexionado estas personas sobre la repercusión de alterar las leyes naturales?, ¿la repercusión de que la sociedad se divida aun más y sea aún más desigual por mor del dinero necesario para pagar estos procesos? ¿Y que respecto de que estén en manos de ambiciosos y espurios científicos, magnates y políticos?

No nos dejemos embaucar por falsos mesías como dijo Jesús antes de marchar, porque esos falsos mesías llegarán en los tiempos más agitados con falsas promesas y confusión para los desesperanzados.

Necesitamos sentido común y amor. El amor es compasivo y sencillez. Y está en el presente. No necesita futuros y de otras vidas para prolongarse o darse otra oportunidad porque es ahora. Y los que nos venden un nuevo mañana es porque no creen en el ahora, es más, no les importa porque saben que ahí está su debilidad...en la fuerza del amor y el sentir que todo es ahora, porque entonces seremos más libres que nunca mientras vivimos y aceptamos lo que elegimos...y los deseos irán mermando...

Cuantas expectativas crean estos anuncios de grandes logros y cuanta insatisfacción generará en los seres que confundan. ¿Acaso no vivimos en la sociedad del consumo de descubrimientos a uno por semana? Olas que suben y bajan a la velocidad de las mareas. 

Ser los otros

Queremos ser los otros. Queremos ser los otros sin ser nosotros. No, esto no es posible, pues aunque seamos los otros desde la dimensión del pensamiento, si no somos conscientes y cavamos hasta desenterrar el alma, no seremos capaces de conectar con ese otro que nos mira y pide ayuda o sólo quiere ese afecto que no tuvo. Porque desde el momento en que hemos puesto a descubierto el tesoro que estaba en la sala más profunda del castillo, ya estamos preparados para ser el otro, al haber abierto al cielo, primero, nuestra propia alma. Sin esto, no hay aquello. Todo intento de ponerse en el lugar del otro, de calzar el dolor del otro, de sentir su sentimiento, no tiene verdadero fundamento si no hemos hecho eso con nosotros mismos. "Ama a tu prójimo como a ti mismo", ése es el sentido de la propuesta de Jesús.  De no ser así, darás origen a un pávulo mental, una ilusión como todo lo que nos rodea, una máscara más de nuestra mente que nos convenza de que somos buenos y hacemos mucho por los demás y nos preocupamos de todo. No confundáis el egoísmo hacia el presunto bien del otro con darse. Se trata de acompañar a ser al otro, y para esto no hay otro paso posible antes que acompañarse a ser uno con paciencia, humildad, honestidad y coherencia. Perdonándose el camino de tropiezos. Hallándose en las huellas dejadas sin que perturben nuestro presente. Vamos a ser los otros. No lo dudéis, la conciencia está en marcha. No hay apuro, no hay prisa. Seremos los otros siendo. 

Al hilo de la sincronía

Utilizar la sincronía es un arte divino. Algo adentrado en ti, removido por tu búsqueda, fruto de una pregunta que te lanzas, de repente, toma forma fuera en un símbolo o hecho como respuesta directa del Universo. Y puede ser encontrarte con alguien, un mensaje que te da esa persona sin saber nada sobre una duda o decisión interior; o quizá una imagen que veas por la calle, o un animal que te encuentres, o simplemente la lectura de una octavilla o una pintada en un muro. La cuestión es que la sincronía suele llegar cuando la pides y conecta tu interior con el exterior de manera limpia. Es la coincidencia sin casualidad. La voz de tu gota de agua divina que, imposibilitada de que aún la escuches, toma forma fuera ayudándose del océano divino del Cosmos, dando a luz esa manifestación. El otro día, en un taller de cuentos, hablo de las sincronías, saco a la luz el escarabajo de Jung, y una cucaracha surge del fondo de los pupitres entre los ojiblancos alumnos y se posa justo debajo de la mesa, al lado de mi pie, mientras les terminaba de explicar el concepto de sincronía utilizando a la propia modelo. Así va todo hasta en las pequeñas cosas. No digamos luego en las grandes...

Y es que según profundizamos en nosotros mismos, comenzamos a conectarnos más con el dios colectivo que nos une a todos y que también somos nosotros, y empiezan a ocurrir una y otra vez las famosas coincidencias que no lo son, esas casualidades sin aparente rumbo, sincronías que nos ponen en contacto entre planos y de alguna manera nos guían hacia donde el espíritu señala. Yo lo llamo tirar del hilo de la sincronía para salir del laberinto. Y siempre, si surge de tu ser, ese hilo que coges te guiará a una puerta que has de abrir. Siempre funciona, y suele tener un destino. Eso sí, permanezcamos atentos, no sólo para clarificar la intención de la búsqueda y obtener así una respuesta más clara, sino para tener abiertos los ojos cuando ocurra e identificarla, y no cofundir sus términos, pues entonces nos podríamos volver a extraviar. Aunque si es del cielo, si hay ángeles que anuncian, si estamos conectados, no habrá perderse posible.  

Dios abrirá

Confía....y...cuando menos te esperes, Dios abrirá. No lo dudes, subirá los siete escalones y la luz aparecerá ante ti con la suavidad y contudencia de un amanecer. Dios abrirá, así de fácil. No necesitas llaves porque él porta todas las llaves y te las proveerá, una a una, cuando considere llegado el momento necesario para tu alma; tú pediste ese momento, antes de venir hasta aquí, aunque ahora no lo recuerdes y todo te parezca un laberinto de tiras y aflojas.  Dios abrirá tu corazón y expresarás lo que sientes, sentirás lo que expreses, te cargarás de conciencia para descargarte de inconsciencia, soñarás lo que amas y amarás lo que sueñas, manifestándose esa realidad que una amor y sueño en un mismo paisaje. Y si el sueño no es lo que esperabas, dará igual, porque al cruzar el umbral de la puerta que Dios te abre, lo de menos será lo que esperabas y lo de más será vivir lo que se te ofrece.  Eso sí, no llames a la puerta, no pidas que Dios te abra, si no estás seguro de entrar, y si al tocar con los nudillos tiemblas, ¡no temas!, ¡no se te ocurra retirarte de la mirilla!, deja que Dios te mire, que te contemple en toda tu grandeza provista de errores y tachas, digno, sin más culpa que esperanza, dispuesto a que si te abre, le entregarás la cerradura de tu corazón, de modo que no hagan más falta llaves, cerraduras y puertas, ni que Dios nos abra porque, sólo con la intención, él ya estará en ti y tú serás él.