Francisco Javier Expósito Lorenzo | Escritor, poeta y periodista

Blog Almario de palabras

La revolución

La revolución que hace daño al sistema que nos rige es la silenciosa, aquella más impredecible e incontrolable, la que pasa desaparecibida al gran ojo y no tanto a los ojos cotidianos que nos miran.

La revolución que nos toca va directa al amor por nosotros mismos, la única garantía de que permee ese amor hacia los demás y acabe repercutiendo en nuestros diferentes entornos.

La revolución interior trata de domesticar a ese animal que nos late en la sombra y conduce con su bestialidad a emociones engañosas y territorios donde el ego nos domina cuando nos creemos en brazos de un amor pretendido que no es sino poder emboscado a través de la dominación y el control.

Esta revolución invisible exige amor dentro para que tome forma fuera. Si hubo un resucitado en Galilea que predicó con su ejemplo, ¿no vamos a permitirnos la compasión que nos haga de algún modo resucitar al que somos? ¿Amarnos en el presente, pasado y futuro que no son sino lo mismo?

?  

...S...S...S...

A veces dices y dices, y te empeñas en decir...

Hablas demasiado afuera, me digo...

Y tú hablas demasiado dentro, te dices...

Que suene el eco de la palabra en el vacío...

Silencio adentro, silencio afuera...silencio, silencio, silencio...

...Palabra...

Sólo una basta.

El puente de las dos orillas

A este lado del río llueven piedras, llueven huesos, llueven llaves melladas que no abren ninguna puerta, y cuando uno intenta protegerse bajo los árboles, se da cuenta de que no tienen hojas que resguarden al menos un poco de esa intemperie que nos cae del cielo.

Cuando niño vislumbré otra orilla en sueños. Allí el cielo llovía agua, llovía besos, llovía horizontes que, como ondas, sacudían mi cuerpo y lo dejaban tan calmado como la hierba de un prado nunca pisado.

Busqué llegar a nado, ir a contracorriente del agua, usar toda la fuerza de mis brazos, sin que pudiera ganar aquella ribera soñada. Busqué, busqué, y busqué...

Mira bien, me dijo un viejo que pasaba como si tal cosa al verme regresar a la orilla, triste y cansado tras un nuevo intento de llegar a nado...

- ¿No ves el puente?, ese puente que lleva a la otra orilla del río...Siempre ha estado allí, siempre.

Eso me dijo el anciano sonriendo...

 

 

Estas Navidades me gustaría...

...me gustaría que todos fuéramos conscientes de lo importante que es pensar no sólo en nuestro corazón, sino también en el de los demás, sin olvidarnos de ser quienes somos ni dejar de lado la conciencia del otro.

Estar junto a todos los que amamos será imposible a veces, aunque ellos saben que están en nuestro corazón porque los lazos que nos unen son un cable de amor desde el que llegan los mensajes nunca dichos desde el alma.

Es tiempo de verse, es tiempo de amarse, es tiempo de darse, y no porque mañana sea Nochebuena, sino porque Nochebuena ha de ser todos los días, o al menos intentar que así sea. Es tiempo de aceptarse, y de aceptar a los que amamos, porque si no, ¿cómo puede moverse libre el amor?

Trabajo duro el nuestro, trabajo a hacer el de liberar la sombra para liberar al amor, integrar lo que nos escuece para cerrar la herida. Ser nosotros. Darnos cuenta. Ego o presencia. Si nos vemos en el espejo y duele, no pasa nada.

¿Quién no peina a veces escamas de reptil?

De las escamas de los dinosaurios nacieron las plumas de las aves, y del serpenteo nació el vuelo, esto lo saben los de arriba...En estas fechas simbólicas para el colectivo humano, sé tú para ayudar a que los otros sean, como ellos serán para ayudarte a ser tú.

Un abrazo inmenso y que disfrutéis de estos días tan intensos

Aforismo

Tira una pelota al aire y confía en que bajará hecha una manzana que sacie tu hambre...